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¿Pensiones insostenibles?

¿Pensiones insostenibles?

Encontrándonos en la actualidad con múltiples noticias sobre la INSOSTENIBILIDAD DEL ACTUAL SISTEMA DE PENSIONES, me parece adecuado dar unas somerísimas pinceladas del actual sistema de pensiones en este nuestro país.

Entendiendo por pensión aquella cantidad de dinero que se percibe de la seguridad social con carácter periódico (de forma temporal o vitalicia) de conformidad con el cumplimiento de una serie de requisitos; podemos diferenciarlas atendiendo a:

  • Nuestra contribución al sistema:
    • Contributivas: Esto es, aquellas a las que tenemos derecho (entre otros requisitos) por haber tenido una relación previa con la Seguridad Social y, en su virtud, haber aportado al “fondo común” del que luego se recibe.
    • No contributivas: Aquellas a las que se tiene derecho cuando una persona no dispone de unos mínimos recursos económicos de subsistencia; con independencia de que haya o no “contribuido” al citado “fondo común”.
  • Al hecho con la que se vincula:
    • Jubilación: Cese en la actividad laboral producida por alcanzar una determinada edad.
    • Incapacidad: Cese en la actividad laboral no por la edad, sino por la aparición de unas enfermedades que impiden el desarrollo de la misma de modo permanente y en sus diferentes grados: total (imposibilidad de trabajar en la profesión habitual), absoluta (imposibilidad para trabajar en ninguna profesión) o gran invalidez (imposibilidad de trabajar en ninguna profesión y necesidad de una tercera persona para las tareas más esenciales: vestirse, comer, etc…)
    • Por Fallecimiento de la persona que trabajaba: Viudedad (la que percibe el cónyuge del trabajador fallecido) y Orfandad (la que le corresponde al/a los hijo/s del trabajador fallecido).

Dejando de lado, al menos en este momento, un análisis más exhaustivo de cada una de ellas y de los concretos requisitos para alcanzar el derecho a percibirlas; me limitaré aquí a un brevísimo comentario relativo a la pensión de jubilación en su modalidad contributiva.

Si el principal, que no el único, requisito para tener derecho en el futuro a esa pensión es el cotizar a la seguridad social, esto es, “aportar al fondo común” una cantidad mensual (actualmente, y para los trabajadores por cuenta ajena un 4,70 % de su base de cotización que se le “descuenta” mensualmente de su nómina, más con otro 23,6 % de dicha base que abona el empleador); si el importe de esa pensión futura dependerá (al menos en parte) de la cantidad por la que se “contribuya”, esto es, a más cotización ahora, más pensión en el futuro; y si se cumple con todo ello hasta que llegue la edad de jubilación ….. ¿Cómo pueden decirles a los actuales trabajadores en activo que quizá no podrán “cobrar” su jubilación? Esto es, ¿por qué alguien que ahora está “aportando” puede ver en riesgo su derecho a percibir esa pensión en el futuro?

El sistema de pensiones vigente en España es un sistema de “reparto” en el que el derecho a las pensiones se genera (entre otros requisitos) con la contribución de esa persona al “fondo común”; pero que se percibe con cargo a las contribuciones que a ese mismo “fondo común” hacen las personas que trabajan durante el tiempo en que se percibe esa pensión. Esto es, las pensiones que cobran los pensionistas de hoy, se “pagan” con cargo a las aportaciones que realizan las personas que ahora mismo están trabajando y no con cargo a las aportaciones realizadas por esa persona a lo largo de su vida laboral.

Las razones de la utilización de este sistema son múltiples y algunas de ellas de una gran complejidad técnica, pero entre todas se destaca que este sistema permite mejor que otros garantizar la “solidaridad” pues un sistema de meras “aportaciones” (cuanto más “metes” en el fondo común, más podrás “sacar” cuando te jubiles) se provocaría que aquellas personas con trabajos más precarios y salarios más bajos aportarían tan poco a lo largo de su vida que solo tendrían una pensión ínfima en su cuantía y/o duración; mientras que trabajadores con salarios muy elevados …. se encontrarían en la situación totalmente opuesta. Por el contrario, con este sistema, se permite que los trabajadores con salarios muy altos (y al estar “topada” su pensión) aporten al sistema los “excesos” de cotización por los que no van a percibir nada en el futuro para, con ellos, poder complementar a aquellas personas con salarios muy bajos a fin de alcanzar una cuantía mínima de pensión.

Así, y pese a las ventajas que el actual sistema pueda presentar desde dicho punto de vista solidario e intergeneracional, es evidente que el mismo tiene un punto débil importante: el difícil equilibrio entre las aportaciones de los que ahora trabajan y las pensiones que se pagan. Esto, en una situación de bonanza económica con muchas personas trabajando y con “buenos” sueldos, el equilibrio puede ser sencillo; pero en una situación económica como la actual con mucho paro y sueldos muy bajos …. El equilibrio parece imposible máxime cuando el número de pensionistas parece que va a seguir aumentando gracias al aumento de la esperanza de vida.

 

Francisco Tudela

Coem Abogados

Bufete Tudela & Miró

 

 

 

 

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